
La península de Yucatán en México es un lugar enriquecido por la presencia de pueblos mayas donde se encuentran sitios arqueológicos como Chichen Itza; el arte del bordado, de la gastronomía, de la música y la supervivencia de la lengua maya sobre todo en el área rural. También, una tierra donde está vigente el sincretismo religioso y cultural español y maya. Las ciudades y pueblos están organizados y guardan en su arquitectura el estilo español. La presencia de monasterios y de iglesias construidas en el siglo XVI dan cuenta del legado religioso de la orden de los franciscanos. Y en las manifestaciones culturales y de la vida diaria se aprecia la riqueza de una cultura mestiza.




EL MONUMENTO A LA PATRIA
Un domingo soleado paseando por el Paseo de Montejo en Mérida, un ambiente de festejo se vive por las calles que ese día cierran la vía para darle paso a las bicicletas y a los transeúntes que salen a hacer ejercicio y a pasear. Comencé el recorrido por el Paseo de Montejo en el Monumento a la Patria. Un monumento tallado en piedra que cuenta la historia de México desde la época prehispánica hasta el México moderno. Los personajes que han marcado la historia de México y sus realizaciones, así como dos de los eventos importantes de la historia como fue la independencia de España y la revolución mexicana. La parte central del monumento es una mujer maya rodeada de símbolos mayas como el jaguar, el chac moole, los caracoles, flores y otros animales.



LAS MANSIONES DEL PORFIRIATO
A lo largo del paseo Montejo en Mérida encontramos unas mansiones de estilo arquitectónico neoclásico con elementos decorativos al interior como al exterior importados de Europa. Estas mansiones fueron construidas por familias que tenían haciendas donde cultivaban el Henequén, el oro verde. Se dice que son las mansiones de la época del porfiriato porque cuando Porfirio Diaz fue presidente de México entre 1876 y 1911 impulsó el comercio del henequén para la exportación.

El comercio del henequén enriqueció a varias familias de hacendados algunos descendientes de españoles; impulsando una producción agrícola con mano de obra campesina maya bajo un sistema de esclavitud. Los campesinos contraían deudas con el hacendado para adquirir los bienes de subsistencia para ellos y sus familias; pero no eran pagos por el trabajo agrícola que realizaban.



Esta situación de explotación condujo entre otros factores a lo que se llamó la guerra de castas que fue un movimiento social emprendido por los campesinos mayas en julio de 1847 contra la población blanca (criollos y mestizos). Una guerra que dejo muchos muertos y que culminó en 1901. A comienzos del siglo XX, la industria del henequén decayó debido a la invención de las fibras sintéticas; por lo tanto, ya no había demanda de productos derivados del henequén en el extranjero. Hoy en día estas mansiones son museos, restaurantes u oficinas privadas. Algunas de ellas se alquilan para eventos sociales.
EL DOMINGO DE DANZAS FOLCLORICAS
Al llegar al centro histórico de Mérida vemos la Plaza de la Constitución con sus árboles frondosos y sus sillas interpuestas, típicas de Yucatán.

Alrededor de la Plaza, el ayuntamiento, el centro cultural Olimpia, la Catedral, la gobernación, la casa museo Francisco de Montejo ;y tiendas artesanales. Al final de la tarde de este día domingo, frente al Ayuntamiento se erige una plataforma para la presentación de grupos de danza folclórica de Yucatán. Los yucatecos vibran con los ritmos musicales de la Jarana y la Vaquería.


Antes de comenzar la presentación de danza, un trovador recita unos versos que hace alusión a la danza que se va a presentar. Así sucesivamente entre trova y danza se va desenvolviendo el espectáculo. Cuando el animador grita “bomba” es porque el trovador va a recitar los versos antes de la danza.


En las danzas, las mujeres visten el traje de huipil y falda, ambos bordados. El hombre viste una guayabera y sombrero blanco. La orquesta que acompaña las jaranas está compuesta de clarinetes, trompetas, trombones, güiro y timbales. Es una música alegre que celebra las tradiciones de los yucatecos.
TRANSMISIÓN DE ABUELOS A NIETOS EN LA CULTURA MAYA
“Una puntada no es solo una puntada, es un sueño y los sueños van creciendo”, dice Fidelia.

Fidelia una bordadora del pueblo de Maní en Yucatán aprendió a bordar con su abuela. Desde muy pequeña se interesó por el bordado por eso su abuela le enseño nueve puntadas. En el medio familiar de Fidelia se hablaba maya y se mantenían gracias a los abuelos ciertas tradiciones de los ancestros mayas. Un día una pariente le preguntó a Fidelia si la abuela le había enseñado la puntada X`manikté, una técnica de bordado muy antigua de Yucatán. Fidelia respondió que no, entonces le sugirió que le pidiera enseñársela. Así lo hizo.
La abuela no recordaba muy bien la puntada, pero finalmente logró conseguirla. Al verla Fidelia, le dijo a su abuela, si me la enseñas, el día que mueras podré recordarte. La puntada era una flor muy bella que Fidelia logró bordar con mucha práctica. Esta puntada tenía por significado maya: “Piel de la serpiente” o “Flor siempre viva”. Cuando la abuela de Fidelia estaba por morir, le dijo a su nieta, no olvides la promesa que me hiciste. Desde entonces, Fidelia trabaja esta puntada en sus bordados y obtuvo un premio por ello. Creo un colectivo de mujeres que bordan diferentes puntadas de los ancestros mayas. A comienzos de este año, este colectivo fue reconocido por la UNESCO como las guardianas del bordado en la Península de Yucatán.

JOSÉ UN ESCULTOR DE CHICHEN ITZÁ
En Chiche Itzá encontré a José que estaba esculpiendo un hermoso jaguar en madera. Me dijo que aprendió a esculpir la madera a los doce años con su abuelo. Esculpe animales emblemáticos como el jaguar que para los pueblos mayas es símbolo de fuerza, sabiduría y protección. También se gana la vida esculpiendo escudos con los símbolos de diferentes equipos de fútbol. La madera que utiliza es el cedro, corta una pieza, la dibuja y luego la talla. Para darle el color utiliza fibras vegetales como el achiote y otras provenientes de flores y plantas.

MÉRIDA PROMUEVE LA CULTURA POPULAR
La cultura popular se promueve y es valorizada por la población. Hay innumerables actividades culturales durante la semana y el acceso a los eventos culturales en su mayoría son gratuitos. La programación contiene la presentación de grupos de danzas folclóricas de todas las edades; trio de trovadores; el juego de pelota de los mayas; conciertos de música de la Orquesta Sinfónica de Yucatán; ciclos de cine y de teatro mexicano e internacional y exposiciones de arte. En el contexto de la semana de la promoción de la cultura maya, se incluyó un concierto con textos de poetas mayas, la presentación de libros de poesía y prosa escritos en mayas. Así como la exposición de pintores y escultores mayas. El Instituto Municipal para el Fortalecimiento de la cultura maya forma a jóvenes en el aprendizaje de un instrumento de música; así se formó la orquesta juvenil de Mérida. Para el concierto de la semana de la cultura maya interpretaron textos de poesía maya con un coro y una cantante. El público quedó hechizado por la belleza de la música y la sonoridad de la poesía maya en canto.



LOS PUEBLOS MAGICOS DE YUCATAN
Se denominan pueblos mágicos todos aquellos que por su patrimonio cultural maya y español guardan la memoria de una cultura viva como es la cultura maya y la cultura del mestizaje. También por la oferta artesanal con los bordados, la cerámica y la pintura que retoma técnicas y símbolos de los ancestros mayas. Algunos de estos pueblos se conocen por sus especialidades gastronómicas; y también por sus hermosos cenotes, ríos subterráneos que se encuentran en cuevas bajo tierra.


IZAMAL : UN PUEBLO MAGICO

Al llegar a Izamal es como entrar en un pueblo de luz porque sus casas y edificios están pintados de amarillo con blanco. Izamal significa en maya rocío que desciende del cielo. Su nombre se atribuye a un dios maya llamado Zamná
Por sus calles empedradas circulan algunas carrozas de caballos paseando a los turistas. Como en la mayoría de los pueblos de Yucatán, una ceiba esta plantada en el centro de la plaza principal y abriga del sol a los pobladores que se sientan a conversar bajo su sombra.

El monasterio de San Antonio de Padua se impone en el recorrido por Izamal. Un monasterio construido a mediados del siglo XVI por los franciscanos. El convento fue erigido sobre un imponente templo maya dedicado al dios Chac, dios de la lluvia.

El convento fue fundado por el padre Fray Diego de Landa. Este padre fue el que mando a la hoguera los símbolos significativos para los mayas, que representaban a sus dioses ; y tres de los cuatro libros del Popol Vuh, a través del cual fue posible conocer aspectos de la civilización maya. En Izamal el templo maya fue destruido para construir el monasterio y los obreros eran los mayas, obligados a trabajar en esa obra. Debido a que los bloques de piedra que utilizaban para construir el monasterio eran los de su antiguo templo, entonces colocaron las piedras de manera que los símbolos de sus dioses fueran visibles para ellos en ese recinto católico. Es por eso que cuando ya el templo gótico franciscano estaba construido cuando entraban los mayas, se situaban frente a los muros laterales para rezar.

En el proceso de evangelización de los pueblos mayas, los franciscanos establecieron una relación entre la virgen María y la diosa maya de la fertilidad Ixchel. La diosa Ixchel simbolizaba fertilidad, abundancia y la luna. Los franciscanos les decían que la Inmaculada Concepción era la madre de Dios. Estas dos representaciones espirituales ligadas a la fertilidad, la madre de la tierra y de los hombres permitió el sincretismo en la adoración de la deidad femenina. De esta manera los mayas aceptaron la deidad de los franciscanos pensando en Ixchel.

Con el paso del tiempo y la evangelización emprendida por los franciscanos la población fue aceptando la religión católica; y las posteriores generaciones mayas fueron abandonando los rituales ancestrales a sus dioses. Al interior del convento un patio interior muy similar a los monasterios españoles con techos altos, arcos y un jardín interior con plantas.

No hay elementos decorativos, todo es muy austero comparativamente con otras comunidades religiosas. En el conjunto del monasterio se encuentra una capilla para indios. Llamada así porque estaba destinada para los indígenas que aún no habían sido bautizados y por lo tanto no podían entrar al templo principal.

Antes de la llegada de los españoles, se cree que Izamal fue un lugar de peregrinación de los pueblos mayas por la cantidad de templos que estaban construidos allí. Al parecer fue una de las ciudades mayas más importantes durante los años 850 y 1000 d.c. y también una de las más antiguas. Siete pirámides muy grandes estaban construidas allí, las piedras de estas pirámides sirvieron en su mayoría para construir el nuevo asentamiento español.
Visitando el único templo maya que queda en pie, llamada pirámide Kinich Kakmo escondida en un bosque habitado por infinidad de aves, llegue a pensar que el lugar donde los mayas establecieron sus templos eran lugares apacibles y en armonía con la naturaleza.

No podía irme de Izamal sin ir a comer al restaurante Kinich cuya comida yucateca es muy reconocida. Allí pedí uno de los platos de especialidad yucateca la cochinita pibil.

Mi estadía en la península de Yucatán fue una experiencia cultural maravillosa.

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